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Miguel Murillo

“Amo la Camiseta del Cali”, Miguel Murillo

La figura de Miguel Murillo no puede pasar inadvertida. Su técnica, su ubicación dentro del terreno, sus goles y su potencia, la misma que impacta al ver sus músculos desplegados en cada metro de una cancha, le permitieron ser observado por quienes con conocimiento y autoridad, le dieron el sí, para que pudiera llegar a donde miles de jugadores quisieran estar: El equipo Profesional del Cali.

“Todo lo que estoy viviendo ahora me lo merezco, he sufrido mucho y creo que llegó el momento de recoger lo que se ha sembrado con mucho esfuerzo”, fueron las sencillas palabras expresadas por un hombre serio, respetuoso y hasta en ocasiones tímido, cuando se refiere al brillante momento con el que cerró el campeonato anterior y las expectativas que recaen sobre él, para la liga Postobón II.

A sus 19 años, Miguel evidencia una madurez propia de quien sabe con claridad a donde quiere llegar, pues ante la gran cantidad de elogios y reconocimientos justos y merecidos, se mantiene imperturbable, como cuando llegó a la categoría juvenil hace casi dos años a trabajar por una oportunidad hasta ese día esquiva.

“Me inicié en el equipo del barrio donde nací, Los Lagos, luego pasé a la escuela Eymar Fútbol Club donde me fundamentaron. Llegué posteriormente a la profesional de América dirigida por el profe Umaña, pero por algunos problemas económicos no me pude quedar, pero apareció don José Luis Trujillo del Aston Villa, de Candelaria, que me envió a Ipiales para posteriormente terminar probándome en el Tolima, pero Hernán Torres no me dejó”…

Miguel era consciente que para llegar al fútbol profesional tenia que aprender a soportarlo todo y que con valentía y capacidad poco a poco las cosas irían mejorando.

“Tuve la fortuna de llegar a la sub 19 del Pereira donde marqué 9 goles en 12 partidos y ser observado por Karin Gorayeb. Gracias a Dios, él me trajo al Cali”…

MurilloPero esa alegría de llegar a la mejor Institución del país se conjugaba con la presión y el nerviosismo que generaba el estar en un periodo de prueba, o sea, tener un tiempo limitado para convencer a los que saben del oficio de que él reunía todo lo que se busca en un deportista integral.

“Recuerdo que me presenté a la categoría juvenil dirigida por el maestro Arboleda. Llegué un miércoles y para el viernes en la primera práctica de fútbol marqué tres goles luego de ingresar faltando 20 minutos para que terminara el partido. Entendí ese día que la cosas en el Cali me saldrían bien”.

Pero en ese proceso formativo no era suficiente lo que Miguel Ángel había demostrado en la categoría de Jairo Arboleda, ahora a Murillo le tocaría ratificar

todo su potencial, capacidad y talento en una categoría plagada de jugadores talentosos y que venían jugando desde niños, a la que llamaban “Barcelonita”.

El profesor Robert Carabalí, fue claro desde el principio… me dijo que no me conocía y que aunque le habían contado cosas buenas de mí, tenía que ganarme un puesto en un equipo muy completo, mejor dicho, me tocó iniciar otro periodo de prueba”.

Los antecedentes goleadores y ese 1,84 de estatura no sedujeron del todo a Carabalí: “el profe notó que faltaban muchas cosas en mí y que para pertenecer a su equipo tenía que mejorar bastante. Tenía que ganarme un puesto en la titular y para ello me dio un mes de plazo o de lo contrario mi futuro estaría en otro lado”.

Pero como al que le van a dar le guardan, como dicen por ahí, a Miguel se le apareció la “Virgen”.

“Fabián Preciado el goleador de ese equipo se lesionó y me tocó jugar. Ese día teníamos que enfrentar al Independiente Popayán, era consciente de la responsabilidad y de la carta que me jugaba, así que no la desaproveché y marqué tres goles, no, mentiras, tres golazos (jajaja)… ”

Ahora que todos hemos tenido el privilegio de verlo jugar debemos de concluir que Miguel es sin duda un delantero INSACIABLE o si no, que nos cuente que pasó después de enfrentar al Popayán.

“Al partido siguiente enfrentamos al Cortuluá y también marqué tres goles. A partir de ese momento mis compañeros y el profe, empezaron a confiar mucho más en mí. Después de eso, mi permanencia en el equipo jamás se volvió a discutir. Bueno, eso creo…”.

Debutó en el profesionalismo en el equipo de Julio Comesaña, quien deslumbrado por lo que había observado, y ayudado por los comentarios y la opinión del “Pato” Araujo, su asistente, que no se cansaba de repetir que estábamos al frente de un excelso goleador, lo puso a jugar frente al Junior.

El menor de los cinco hijos de doña Gladys, se deja envolver por sus sueños, los mismos en los que su madre es la protagonista y que gracias al fútbol podrá sin duda hacerlos realidad: Tener a su mami viviendo como todo una reina, porque para él, ella ha sido y será su razón de ser.

“Mi mamá es mi ejemplo, mi héroe, es una guerrera. Ella solita con la ayuda de Dios, salía a las calles con su platón a vender frutas, pescado y chontaduro para que sus hijos pudiéramos sobrevivir. Gracias a ella, el sustento diario siempre lo tuvimos. Claro que en mis ratos libres la acompañaba y le ayudaba todos los días, (ella con el platón y yo con el canasto) a vender de todo, claro que solo hasta medio día porque tenía que entrenar por las tardes”.

Ahora Miguel Ángel vive en un hogar de paso, junto a Helibelton Palacios y Brayan Lucumí, sitio donde recibe todo el amor y las atenciones necesarias para que únicamente se preocupe por lo que él siempre ha querido: jugar al fútbol.

“Aquí me han brindado todo lo que necesita un deportista, apoyo, respaldo, confianza, por eso no puedo negar que amo muchísimo esta camiseta y estoy seguro de que haré todo lo que esté a mi alcance para ganar grandes cosas”.

Cortesía Revista El Cali