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Héctor González, el presidente del primer título.

Por Fabio Valdés
La vida y el destino son inexorables, cumplen con su objetivo sin tener en cuenta ni nombres, ni apellidos, ni profesiones. El mes de octubre tiene una reseña de dolor y de tristeza para todos aquellos que amamos al glorioso Deportivo Cali.

Hector Gonzalez

El 12 de octubre, como corre el tiempo, se cumplió un año del viaje hacia la eternidad de Héctor González Quintero, Ex presidente del Deportivo Cali que está a la diestra de Dios Padre y es recordado por haber hecho parte de la junta que logro el primer título profesional.

Héctor, se destacó por sus actividades, todas ellas con la firma del éxito. Compró los terrenos del antiguo Club K-O, sitio donde hoy funciona la serie Alex Gorayeb en la Avenida Vásquez Cobo.
Manejó con inteligencia una época difícil de la institución, sorteo dificultades porque siempre se destacó como empresario y dirigente del fútbol, de familia siempre vinculada al deporte. Su primo, Luis Eduardo González, fue campeón de natación y representó a Colombia en varias justas internacionales.

Hizo dúo con Alex Gorayeb conformando la base para los dos primero títulos del Cali en 1965 y 1967.
Ganó igualmente, el cupo a la Primera Copa Libertadores para el Deportivo Cali, pero problemas internacionales de la época no permitieron jugarla.

Con su gestión logró traer figuras del fútbol como Oscar López e Isidro Olmos, al igual que Carlos Antonieta, Julio Novarini y Benicio Ferreira, entre otros.

González Quintero, se vinculó al  “glorioso equipo amado” después de la tragedia generada por la explosión del 7 de agosto de 1956. Durante 55 años fue socio activo, consejero y asesor.

Mantenía vigente muchas anécdotas, especialmente en torno al director técnico argentino Francisco “Pancho” Villegas.

En un clásico entre Deportivo Cali y América, en el Pascual Guerrero, se enfrentaron dos jugadores cuasi-hermanos, que defendían lo suyo. Con el Deportivo Cali, jugaba Federico Rickens, un corpulento mediocampista que se calentaba fácilmente, y en el rival de patio Juan “el Loco” Vairo.

Por cosas de la vida y por la profesión, ambos eran socios de un restaurante ubicado en el barrio Granada. Faltando pocos minutos para terminar el compromiso, Rickens le cometió una falta a Vairo, le pegó una levantada de casi dos metros, tras la cual, Juan dijo con ira e intenso dolor: “Vikingo hijo de la gran… señora, vas a acabar con tu socio y con la comida de mi familia”.

Como hombre del fútbol vio desfilar a grandes figuras. Pero dos personajes, por su personalidad y carácter, su estilo y profesionalismo, dejaron huella: el capitán –Caballero- y zaguero central Oscar López, serio con su estilo propio y el peruano Miguel Ángel “el mago” Loaiza, que era todo un espectáculo. “Cracks” con sello propio.

Antes de morir, Héctor González Quintero dejó un mensaje premonitorio que a lo mejor se constituye como su mejor legado.

“En toda actividad de la vida, la unión hace la fuerza. Les comendaría a mis amigos, antes y después de mi viaje a la Corte Celestial, que trabajen estrechamente unidos, más integrados para recuperar la grandeza. Cosechar triunfos y campeonatos, el Cali es y seguirá siendo grande. Ha superado etapas y ha salido airoso”.

Héctor González Quintero, no dejaba escapar ningún detalle y un mensaje para las generaciones pasadas, presentes y futuras: “Ser hincha, ser socio, ser directivo del Deportivo Cali, es un honor que engrandece la dignidad”.